Empieza por el peso
El peso condiciona la facilidad para acelerar la raqueta y mantenerla estable durante el golpe. No siempre la opción más ligera es la mejor: debe adaptarse a la fuerza, la coordinación y la frecuencia de juego.
- 260–270 g: máxima manejabilidad para iniciarse o jugar de forma ocasional.
- 280–285 g: equilibrio entre ligereza, control y estabilidad.
- 300 g: alternativa para jugadores con buena condición física que ya están progresando.










